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(Fuente: Torres, Juan [et al.] Agroforestería: una estrategia de adaptación al cambio climático. Lima: Soluciones Prácticas-ITDG. 2008)
Planteamiento del problema:variabilidad climática y cambio climático Experiencias: monocultivos y agroforestería
La vertiente oriental del ecosistema montañoso andino se caracteriza por las fuertes precipitaciones que soporta, con frecuencia por encima de los 1 000 mm/año; suelos delgados y gran cobertura vegetal boscosa que tapiza sus laderas escarpadas en donde se concentra la mayor diversidad biológica del país. Estas consideraciones deberán ser tomadas en cuenta en cualquier propuesta de desarrollo o de gestión de recursos naturales, de lo contrario, las posibilidades de iniciar procesos de desertificación son muy altas. Durante las últimas décadas, se han tratado mucho los problemas de deforestación. Organismos nacionales e internaciones han estimado que alrededor de 150 mil ha por año de bosques montanos, bosques de selva alta y bosques de neblina son deforestados, siendo progresivo el proceso de desertificación en la vertiente oriental de los Andes, quizá la ecorregión más frágil del Perú. La ampliación de la frontera agrícola (principalmente monocultivos), tala excesiva, quemas y desmonte de bosques para la ganadería son las actividades destructivas más denunciadas. El Sisa es una cuenca fundamentalmente maicera y algodonera (80 %); sin embargo, estos cultivos incrementan tremendamente la vulnerabilidad de la zona, si tomamos en cuenta la fuerte pendiente en que se ubican (20-30 %) y las precipitaciones que soportan. Es fácil deducir que procesos como los mencionados están generando cambios microclimáticos muy fuertes en las cuencas de la selva alta, de la rupa rupa o de las yungas de la vertiente oriental. Se suman a este proceso el cambio climático, que se manifiesta en intensas precipitaciones y prolongadas sequías, que al encontrarse en un escenario de desertificación incrementan los riesgos para la zona. Frente a esta situación, la agroforestería surge como una alternativa productiva que contribuye a la reducción de la vulnerabilidad y el impacto de las actividades humanas sobre estos ecosistemas frágiles de ladera. La agroforestería crea un agroecosistema similar al ecosistema natural antes de ser intervenido, protege los suelos de las fuertes precipitaciones de estas vertientes, mantiene el ciclo hidrológico y la diversidad biológica y, por lo tanto, garantiza una sostenibilidad mayor en comparación con sistemas como el monocultivo Los sistemas agroforestales pueden ser de diferente naturaleza según los elementos integradores que los componen: sistema agroforestal, sistema agrosilvopastoril, sistema silvopastoril y, de acuerdo a sus características espaciotemporales. Planteamiento del problema: Variabilidad climática y cambio climático Hay una relación estrecha probada entre la variabilidad climática y el funcionamiento de los ecosistemas. Esta relación se acentúa y se vuelve crítica en escenarios de cambio climático. Además del aumento de la temperatura, la tendencia más probable en los trópicos es la intensificación y aumento de la frecuencia de los valores extremos en los actuales patrones de variabilidad climática, en especial la precipitación. La alta fragilidad ecológica de los ecosistemas de bosques montanos en las vertientes húmedas de los Andes amazónicos, sumada al impacto de las acciones humanas (deforestación, fragmentación, etc.), hacen suponer que los ecosistemas productivos instalados en estos territorios incrementarán progresivamente su vulnerabilidad frente a la amenaza que significa el cambio climático y los procesos que lo gobiernan. Toda actividad agroforestal, integrada en un agroecosistema, está determinada directamente por condiciones climáticas y presenta una alta vulnerabilidad al cambio climático. Los sistemas productivos instalados en los ecosistemas de Yungas forman hoy parte del problema, ya que aumentan la vulnerabilidad ecológica y social al cambio climático, debido a que:
La agroforestería es la producción de cultivos anuales o permanentes, en combinación con especies forestales, en donde se recrean las funciones principales del bosque. Para la región San Martín, los sistemas agroforestales constituyen una forma para producir sin agotar los recursos (suelo, agua y bosque), pues la mayoría de los suelos de la selva tienen vocación forestal y de protección.
En ese contexto, la agricultura convencional es inviable a largo plazo. Solo los sistemas agroforestales bien manejados pueden alcanzar sostenibilidad porque logran controlar los elementos de riesgo alimentario, porque existe diversidad de productos constantes y ecológicos, dado que la permanencia del equilibrio en la microfauna no exige el uso de pesticidas; así también la mano de obra requerida es mínima para el manejo de sistemas establecidos; la migración agrícola es minúscula debido a que la familia puede llegar a satisfacer sus necesidades en espacios menores. A pesar de las claras ventajas de los sistemas agroforestales sobre los monocultivos, los productores optan en su mayoría por los monocultivos Sin embargo, en los últimos años se han incrementado las áreas de cacao y café en sistemas agroforestales porque los precios de estos productos en el mercado internacional se han incrementado y tienen una relativa estabilidad. Actualmente la dirección regional agraria reporta 992.5 ha de cacao y casi 1 913 de café bajo el sistema agroforestal en la cuenca del Sisa, con una elevada tendencia a incrementarse, particularmente las áreas de cacao. Esto es importante porque el principal problema del valle del Sisa es la deforestación a consecuencia de prácticas de agricultura migratoria y extracción de madera. Esta situación modificó los ciclos normales de las variables climáticas (lluvias, principalmente), lo que ha afectado el desarrollo normal de los cultivos. Los fenómenos de lluvias excesivas y sequías en los últimos años se manifiestan en ciclos más cortos; además los riesgos ante inundaciones, deslizamientos y sequías se han incrementado. En ese contexto, el cultivo de cacao en sistemas agroforestales constituye una reforestación productiva del valle y una alternativa económica porque genera ingresos permanentes y se puede vender con mayor valor, como producto especial, en el mercado internacional. En el caso de los sistemas agroforestales con café, el cultivo se realiza en un piso ecológico más elevado (sobre los 1 000 msnm hasta los 1 800 msnm) y diferente al del cacao (entre 350 y 500 msnm). Las plantaciones de café, por lo general, se encuentran en cabeceras de cuenca y en zonas de protección. Esto representa un problema serio que enfrenta el valle pues los campesinos practican la caficultura de manera tradicional, es decir, aplicando la tumba del bosque para establecer plantaciones nuevas. Los cafetos se manejan teniendo como única sombra a la guaba. No se diversifica las sombras en las plantaciones y no se manejan los bosques de las fincas. La estrategia productiva de café en agroforestería es, hasta cierto punto, una respuesta del agricultor pobre a su entorno. Al no contar con los recursos suficientes para instalar un sistema de producción intensivo, que maneje sistemas de riego y la incorporación sintética de nutrientes, técnicas agrarias modernas, los campesinos se limitaron a aprovechar la fertilidad natural de los suelos y los servicios ambientales que brinda el bosque: captación lateral del agua, renovación permanente de la capa agrícola del suelo y reciclaje permanente de nutrientes. |
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